Shinto: El Kojiki y el Nihongi
En el primer libro del Kojiki están contenidos todos los relatos mitológicos; en el segundo libro se cuenta la historia legendaria de Japón, desde el siglo VII al siglo IV antes de Cristo; mientras que en último libro, la crónica se hace más histórica, por proximidad temporal, abarcando desde el siglo IV hasta principios del VII. Estos libros, escritos por Yasumaro en un japonés arcaico, hoy en día son de difícil lectura; no es el caso del Nihongi, que fue redactado en el idioma importado por los nobles, en chino, y que se trata de un texto mucho mas extenso y elaborado al gusto de la corte, en el que también se mezclan los orígenes legendarios y los mitos ancestrales con las paginas de la historia real, pero apartándose bastante del Kojiki en sus exposiciones mitológicas.
El Kojiki expone la creación simultánea del Universo y de tres divinidades invisibles: Centro del Cielo, Augusto Creador, y Divino Creador. En el período de formación de nuestro mundo, sobre su masa aún informe, brotaron otras divinidades invisibles celestes, nacidas del primer brote de junco. Luego, de la Tierra aún caliente empezaron las siete generaciones de la era divina con El Eterno de la Tierra y El Brote Fertil, que se complementaron más tarde con la aparición de las divinidades hermanas, masculina y femenina del barro y de la arena, de la semilla y de la vida, los hermanos y señores del Gran Palacio, los hermanos divinos de la adoración y los hermanos precursores Izanagi e Izanami, los padres de Hiru-Ko.
Estos dioses no lo son propiamente, pues el Shinto no reclama para ellos ningún culto, sino que son la explicación mítica a unas fases supuestas de formación del Universo, hasta llegar a la aparición de los primeros pobladores legendarios de la tierra, a los hermanos Izanagi e Izanami.










